Abstemio
Estos últimos días he comido y bebido letras y números. Aprendí ActionScript y qué coño es el DNS en nuestra conexión a Internet. He pasado noches de agonía creando filas y celdas para introducir pequeñas imágenes que, al presionar tu puto ratón sobre ellas, te den información absurda sobre cosas absurdas. ¿Para qué?
Últimamente pienso muchas veces en las ganas que tengo de terminar la carrera, de empezar a llevar a cabo algo más grande, mi capacidad creativa, mayor o menor, tiene ganas de explotar. Pero, a la vez, despierta dentro de tí una pequeña bestia incómoda que se empieza a preguntar qué es lo que vas a ofrecer al mundo. Por supuesto, si tienes conciencia de tu vida sabes que no quieres ser un borrón en la historia, así que rápidamente omites la posibilidad de dedicar el resto de tu tiempo a trabajar para, por ejemplo, la creatividad publicitaria de una empresa de calcetines.
Por supuesto, ni tú ni yo somos capaces de cambiar el mundo haciendo clicks. Pero hay algo que, quizá excediendo de ilusión, deseamos gritar al mundo. Y nada es suficiente.
Me ha dejado de interesar la posibilidad de conseguir un puesto en el que ganar miles de euros porque siento que no me va a servir para nada y a la vez que aumenta mi cuenta bancaria descendería mi cuenta de felicidad. Me ha dejado de interesar la posibilidad de adquirir una estupenda casa, puesto que no me interesa la posibilidad de pagar durante 30 años a un hombre por tener un lugar donde cobijarme del frío. Me ha dejado de interesar hacer filas y celdas porque no entiendo que puede mejorar en este mundo el hecho de que tengamos más páginas web de venta de calcetines, aunque la calidad de los mismos sea estupenda.
Así es cómo empiezan los pasos para la reconstrucción mental de las personas, reconocer su adicción a cualquier tipo de droga. Y, aunque ser abstemio de sociedad no es necesariamente positivo ni válido, es la única forma de darte una posibilidad de contemplar otras formas de vida, aunque, como dice H, sean, en el fondo, las mismas.
Y es que tengo la esperanza todavía, viva, muy viva, de que no todos seamos iguales, porque creo, sinceramente, que existen muchos tipos de personas y que, de entre todo ese cúmulo, algunas de las que considero buenas (por razones lógicas) pueden decidir asociarse y crear una especie de nuevo mundo en el que empiezen a interesar cosas que aumenten la felicidad, y no el bolsillo.
Imagen vía: Fotoencuentros










Me parece muy bonito y utópico todo, pero he conocido a gente con muchos ideales, muchos y muy fuertes, capaces de dejar de comer por cabezonería. Sin embargo, cuando han visto el dinero en sus manos han hecho borrón y cuenta nueva. Dicen que siguen creyendo en eso de la igualdad, pero su descapotable brilla más que el resto, y sus gafas de sol de Dolce Gabana son más grandes y caras que las del resto.
Comment por Atanasio — June 15, 2007 @ 12:50 pm
Por supuesto que sí. Y eso da miedo. Yo estoy muy seguro de mis ideales hoy pero me hace temblar el verme en el pasado e imaginarme en el futuro. Y creo que a todos. Hemos cambiado y cambiaremos. Pero, y esa es la idea del post, tengo la esperanza de que no siempre sea así como parece haberse aceptado ya. Creo que algunos (espero estar incluido en la lista) podemos dirigir nuestra vida a más cosas, proponer alternativas, aunque eso parezca una estupidez, yo estoy cansado de la estupidez de cada día. Los políticos nos tienen hartos, los anuncios y los productos, el consume-consume-consume…
En fin, no se, será el tiempo…
Comment por malahierba — June 16, 2007 @ 6:05 pm