June 30, 2007

A 63 km de mi hogar

Esto huele a: Textos mustios

Repito título de entrada de un antiguo post. Aquel lo escribí cuando anhelaba volver a las tierras donde se acumula diversión, estudios, amistad y sonrisas. Apenas quedaban unos días, tras un amargo verano de ventilador a marcha tres y soledad, para volver a lo que suelo llamar mi casa. Ahora se ha vuelto a terminar.

La cama es comodísima, las sábanas huelen a suavizante, me acurruco entre ellas y dejo entrar la luz por unas persianas que han sido colocadas especialmente para no despertarme por las mañanas. Los armarios están llenos y sacio mi despertar con cruasanes y galletas de sabores. El baño está lleno de geles y champúes para diferentes tipos de cabellos, además, varias toallas de colores cuelgan, secas, esperando. El papel higiénico es amarillo y tiene un dibujo que me recuerda a un mosaico árabe. La tele es tamaño familiar y tiene decenas de canales además de un sofá comodísimo en el que se puede dormir la siesta. Internet, lavavajillas, horno, pantalla plana, minicadena, libros y más libros, comidas sabrosas…

Sin embargo, esta no es mi casa. Lo siento. 

Mi casa ahora está ocupada por aquel que está dispuesto es capaz de pagar lo que yo no podría permitirme ni en seis meses. El piso que alquilaba se ha revalorizado, como cada 28 de Junio, aproximadamente 10 veces y nos han desalojado, por estricto contrato de allí, porque no valemos lo suficiente para ocupar un conjunto de ladrillos demasiado cercanos al agua del Mediterraneo. Por supuesto, no sin antes matarnos a limpiar para que los caseros no decidieran arrebatarnos parte de la fianza que, de alguna manera, iban a intentarse llevar.

Ese apartamento de la playa de Gandia, a 63 km de aquí, reside ahora en el sótano de otra casa, encerrado con cinta de Anexa entre cajas de cartón, deseando salir para dar color y vida a una habitación de camas incómodas, pero acogedoras, para participar de una casa donde se divide las labores de limpieza, pero limpia en sí misma. Con comidas menos sabrosas, pero cocinadas con ilusión para los amigos, sin Internet ni pantallas planas, pero con la imaginación en contínua ebullición, con papel higiénico sin dibujitos, pero revistas para leer.

Y este verano se presenta apasionante, ya veis. Sobrevivir! 

(Cabecera de nuestro antiguo blog común, ya olvidado en las redes internet. Podéis visitarlo pinchando en la imagen) 

 



June 16, 2007

De conversaciones (actualizado)

Esto huele a: Mente enferma

Adivina adivinanza…

¿Qué es esto para tí?

Si hay algo que me impresiona del ser humano, aparte de nuestra escasa capacidad para usar el raciocinio correctamente, es la de aprender de cada error, de cada situación, y algunos, aplicar una fórmula nueva en su siguiente oportunidad. Nuestra capacidad para aprender de la experiencia.

El otro día fui invitado a la cena de empresa con objeto de despedir la temporada de teatro y esperar a que florezcan nuevas obras para Septiembre. En la mesa, aparte del grupo de técnicos que absorbíamos las botellas de vino, el resto de la gente pasaba, por lo general, bastante inadvertida. A dos sillas de mí estaba el máximo responsable de mi puesto de trabajo. El resto eran aposentadoras, limpiadoras y demás calaña teatral.

La conversación. Lo de siempre en las cenas de empresa. Sacar los trapos sucios del teatro de cada uno y darles la vuelta de manera que resulten graciosos para todo el mundo y que, por supuesto, el afectado disimule con una sonrisa una metida de pata o un mote gracioso.

En ese momento asomó por allí un ser hasta el momento desconocido. Conocía su nombre pero no había visto sus arrugas. Todavía no se muy bien quién es, está demasiado arriba y yo estoy demasiado abajo. Y tampoco me interesa.

Sólo se que de alguna manera la conversación se desbordó de los cauces habituales y alguien empezó a hablar de política. Houdini, mi jefe técnico, profesional en el escapismo laboral, le tentaba con preguntas sobre democracia a lo que él respondía algo que nunca antes había oído. De su boca salían joyitas de realismo en forma de onda cómo "Yo no voto a nadie porque no voy a cambiar nada" "La única forma que conozco de hacer cosas es escribiendo mis obras de teatro, que hablan de algo" o "Si tuviese que votar le votaría a BBVA, que es el que tiene todo mi dinero, no sea que lo pierda"

De alguna manera me sentía tentado de intervenir en la conversación, pero, de la misma forma, me sentía tan inferior en experiencia a esa persona que tuve que contenerme y escuchar durante un buen rato, mientras mis oídos se emborrachaban de verdades que ni yo mismo soy capaz de hacerme creer, por miedo a ver la realidad.

Y cuando más me dolían los oídos y el cerebro le dijo a Houdini: "Mira, no te preocupes que yo te enseñaré a hacer pan".

¿Hacer pan? Preguntaban mis celulas del razonamiento. Señaló el pan de la mesa de un restaurante de cierto nivel y dijo "Esto no es pan". Y nos hizo entender con palabras, que el valor de las cosas más simples se ha perdido. Que si comiésemos pan de verdad, nos daríamos cuenta de el valor real de las cosas. Dejaríamos de un lado tanta tontería y tanto interés por saber quién gana las elecciones, por ejemplo.

Lo que quiero decir, y lo que ese día me volvió a abrir la mente, es que no damos importancia a cosas tan naturales en nuestra vida y tan esenciales como el pan que nos comemos. Creemos que estamos lo suficientemente avanzados para disfrutar de una serie de mínimos que, en vez de conservar estamos perdiendo.

Respuesta final: ¿Qué es esto? Pues habeis acertado. Un puto pan duro, mordisqueado y sucio. El valor que le damos a lo que tenemos. 

 



June 13, 2007

¿Cómo? ¿Anticientífico?

Seguramente muchos de vosotros visteis ayer el documental de A3 sobre el descubrimiento de los supuestos restos de Jesucristo y su familia. Yo vi el documental hace algún tiempo y, aunque el documental no puede asegurar nada y se basa en suposiciones y posibilidades muy remotas, tengo que subrayar la gran frase del portal HazteOir (ironía.stop) que he descubierto vía menéame

"Hoy por la tarde Antena 3 emite el documental "El sepulcro olvidado de Jesús", de James Cameron. En él, sobre bases nada científicas, se llega a la conclusión de que Jesús de Nazaret no resucitó."

Lo que me hace preguntarme inmediatamente. ¿Qué es más anticientífico, pensar que se han descubierto los restos de Jesucristo en una caja después de que lo crucificasen (poco probable) o que Jesucristo resucitase? O, es más, ¿Cómo se tienen los huevos tan peludos de decir que es poco científico encontrar la tumba de Jesús y que Jesús resucitó se escribe con tanta tranquilidad?

No me gustó el documental, agrego. 



June 12, 2007

Abstemio

Esto huele a: Mente enferma

Estos últimos días he comido y bebido letras y números. Aprendí ActionScript y qué coño es el DNS en nuestra conexión a Internet. He pasado noches de agonía creando filas y celdas para introducir pequeñas imágenes que, al presionar tu puto ratón sobre ellas, te den información absurda sobre cosas absurdas. ¿Para qué?

Últimamente pienso muchas veces en las ganas que tengo de terminar la carrera, de empezar a llevar a cabo algo más grande, mi capacidad creativa, mayor o menor, tiene ganas de explotar. Pero, a la vez, despierta dentro de tí una pequeña bestia incómoda que se empieza a preguntar qué es lo que vas a ofrecer al mundo. Por supuesto, si tienes conciencia de tu vida sabes que no quieres ser un borrón en la historia, así que rápidamente omites la posibilidad de dedicar el resto de tu tiempo a trabajar para, por ejemplo, la creatividad publicitaria de una empresa de calcetines.

Por supuesto, ni tú ni yo somos capaces de cambiar el mundo haciendo clicks. Pero hay algo que, quizá excediendo de ilusión, deseamos gritar al mundo. Y nada es suficiente.

Me ha dejado de interesar la posibilidad de conseguir un puesto en el que ganar miles de euros porque siento que no me va a servir para nada y a la vez que aumenta mi cuenta bancaria descendería mi cuenta de felicidad. Me ha dejado de interesar la posibilidad de adquirir una estupenda casa, puesto que no me interesa la posibilidad de pagar durante 30 años a un hombre por tener un lugar donde cobijarme del frío. Me ha dejado de interesar hacer filas y celdas porque no entiendo que puede mejorar en este mundo el hecho de que tengamos más páginas web de venta de calcetines, aunque la calidad de los mismos sea estupenda.

Así es cómo empiezan los pasos para la reconstrucción mental de las personas, reconocer su adicción a cualquier tipo de droga. Y, aunque ser abstemio de sociedad no es necesariamente positivo ni válido, es la única forma de darte una posibilidad de contemplar otras formas de vida, aunque, como dice H, sean, en el fondo, las mismas.

Y es que tengo la esperanza todavía, viva, muy viva, de que no todos seamos iguales, porque creo, sinceramente, que existen muchos tipos de personas y que, de entre todo ese cúmulo, algunas de las que considero buenas (por razones lógicas) pueden decidir asociarse y crear una especie de nuevo mundo en el que empiezen a interesar cosas que aumenten la felicidad, y no el bolsillo.

 

 Imagen vía: Fotoencuentros



June 6, 2007

Las cybernovias

Esto huele a: Malayerba, Arte herbácea



Pincha sobre la imagen para ver el cómic entero 


June 4, 2007

Duda moral sobre la desagradable realidad

Esto huele a: Mente enferma, Hierbajos

La realidad es, en ocasiones, terriblemente desagradable. Verla en directo produce una verdadera sensación de descomposición. Personalmente me es tremendamente difícil mirar a los ojos a la degradación de las personas en cualquiera de sus formas. Así también incluyo las enfermedades mentales y depresiones graves. Sin embargo, es la realidad, y debe de afrontar se como tal. La evolución de las tecnologías nos ha traido esa realidad a casa, a cada día.

Hace un tiempo, descubrí cómo Wim Wenders había rodado un documental sobre los últimos días de vida del famoso director de cine Nicholas Ray, director de películas como “rebelde sin causa” o “Jhonny Guitar”, que sufría un cáncer terminal. Ray prefirió no acudir al hospital y morir en su casa, rodeado de sus amigos. Decidió rodar sus últimos alientos en un film llamado “Relámpago sobre agua” He sido incapaz de terminarlo, ya que me parece tremendamente angustioso, pero ahí está, la vida misma de un paciente terminal.

Uno de los alumnos de Comunicación audiovisual decidió realizar un experiemento similar. Su abuela, que sufría de una enfermedad degenerativa, fue grabada desde que empezó a dar muestras de enfermedad. La grabación es de apenas unos cinco minutos, pero el estudiante explicó que llegó un momento en que se consideró incapaz de seguir adelante. Es atroz, es la humillación misma de una persona ante su situación de enfermedad.

Hoy he visto otro video que me ha impactado especialmente. Un joven americano ha rodado un video llamado “Thanks Tobacco, you killed my mom” En él el joven detalla la evolución de el cáncer que le ha sido diagnosticado a su madre, desde el primer momento hasta, en último termino, unos minutos después de morir. No entiendo cómo ha sido capaz de llevar a cabo el mismo, pero lo podemos ver sin problemas.

De estos tres ejemplos me ha surgido una duda. Aunque, en principio, soy partidario de mostrar las cosas tal como son, es decir, la muerte, es una evolución, una parte más de la vida, y cómo tal existe y debe ser aceptada, no se si mostrar esa evolución es lícito, moral. Creo que todo tiene unos límites, y las personas tenemos que tener esos límites no escritos. Aunque, por otro lado, la realidad está ahí y, aunque es dura debe ser afrontada. ¿Opiniones?