Nadie te da de comer
Desde que tengo edad y uso de razón decidí moverme en al mundo laboral creyendo poder tener independencia económica y conseguir, con el sudor de mi frente, llevar a cabo algunos de esos pequeños sueños del ser humano. Cuando ya hace unos años que el sudor de mi frente no da para mucho más que mirar las ofertas y consumir lo mínimo me planteo donde va a parar todo el dinero que entraba en la caja del bar.
Odio oir la típica frase que ya hemos aceptado: "mi curro me da de comer". Estamos acostumbrados a que lo que recibimos por horas y horas de sudor sea justo con respecto a la realidad de cada día. Si los sindicatos pactan que nos suban dos patadas en el culo la hora pondremos orgullosos nuestros respectivos traseros para que en hombre gordo de bigote nos patee. Además, si es posible, correremos a decirle a nuestros amigos que nuestro jefe " nos paga bien". Y me incluyo.
Por supuesto no he dudado en hacer una pequeña prueba. Todos conocemos que en el mundo del trabajo cada persona produce algo, ya sea producto tangible o servicio, por el que se paga una cantidad. Esa cantidad luego se administra tal como el dueño de la empresa decide. Generalmente tu jefe te pagará el sueldo mínimo apropiado para tu profesión y te mantendrá callado con alguna paga extra y una puta caja de navidad. ¿Pero cuánto vale lo que produces?
Yo empecé a trabajar como siervo camarero y más o menos conozco cómo funciona. Ya he contado billetes varias veces para hacerle las cuentas al explotador y he tratado con comerciales de todo tipo de refrescos. Así he creado un ejemplo muy básico pero extrapolable a todos los productos de una cafetería-bar.
Supongamos un bar te contrata para trabajar por las tardes (media jornada) y tu trabajo consiste en poner refrescos a los sedientos consumidores de una calle más o menos transitada. Imaginemos que sirves 40 refrescos (me dejo los beneficios y gastos en café, bollería y demás por falta de datos, pero es un ejemplo válido igualmente) en 4 horas (cifra que me parece bastante baja, pero que puede ser válida). No contamos con cocina ni nada por el estilo. Es decir, sólo 4 horas al día,5 días a la semana, sirviendo refrescos.

Es decir, que tu jefe, tocándose las pelotas mirando cómo trabajas vendiendo las cocacolas se lleva unos 200 € de beneficio. Por supuesto nadie te contrataría para ganar sólo eso. Vende muchas más cosas. Tiene esos mismos beneficios (quizá más) del resto de productos. Y además, ni siquiera compra en Mercadona, los precios están hinchados para salvar ciertos errores.
Y bueno, aunque esto ya lo sabíamos de sobra, parece que sigues contento con tus putos 300 euros al mes. Parece que sigues contento viendo cómo toma cubatas por la noche frente a tí.
Personalmente no dudo que, aprovechándose de su astucia y su capacidad (o su dinero) y creando una empresa, con lo que ello implica (responsabilidad y preocupaciones) no merezca un beneficio. Pero sigo creyendo que tu jefe no te da de comer, ni mucho menos, ni te da la posibilidad de trabajar para mantener a tu familia. Para tu jefe no eres más que un intrumento para enriquecerse, y os puedo asegurar que esta misma frase la he oído de la boca de uno de ellos.
Así que, al menos, empecemos a reclamar nuestros derechos en el trabajo, a no aceptarlo todo con la boca callada y una sonrisa forzada. Reclama tus derechos como trabajador, un puesto justo y un dueldo digno. Que nadie se aproveche de tí, porque te aseguro que lo van a intentar.









