No me gusta escribir sobre actualidad política porque sucede que cuando más te sientes identificado con un partido, mas grande es la patada que te llevas al ver la realidad. Por eso, aunque mi ideología está claramente definida, no me llevo bien con ningún representante. Hoy tenía pensado escribir un largo texto sobre lo absurdo de la estrategia del partido popular en precampaña electoral y de todas sus actuaciones que ultimamente han fundido los plomos de mi paciencia, además de las absurdas actuaciones del gobierno para ganar descontentos de la derecha más radical.
Y es que los señores de azul y naranja llevan una marcha imparable presionando el botón del no. Usando su voto siempre que algo afecta a la iglesia, a la historia o a la ayuda social.
No es buena educación para la ciudadanía porque es casi nazi aprender las bases sobre las que se sustenta la ley como la constitución y los derechos humanos. Un modo de adoctrinamiento. Ah, pero eso sí, la religión no adoctrina, no. Ilógico
No es buena la ley de memoria histórica porque reabre viejas heridas. ¿Heridas de quién, las tuyas? ¿No somos ahora tan demócratas todos? A mi ya me huele que hay algo más que decir sobre eso
No son buenas las ayudas al alquiler, a las madres con hijos, al dentista gratuito porque España cae en la quiebra. Pero los presupuestos se ajustan. Magia.
Pero sí que está totalmente justificado ceder un solar de precio incalculable junto a la Ciudad de las Ciencias para construir una iglesia gigantesca en honor a los caídos del bando nacional en la guerra civil. Pero sí está bien defender que los homosexuales no pueden tener el mismo derecho que los demás. ¿Alguien se imagina en Alemania un museo en recuerdo de los mandos nazis huidos tras la victoria aliada? ¿Alguien se imagina que se defienda el legado de Hitler con un "dejemos la historia en paz"? En España, por lo visto, está bien.
Pero lo que ya es de risa es que ahora el Partido Popular ha decidido romper España. Claro, si ellos mismos lo dirán. Para que lo haga otro. Su última campaña propagandística, muy bonita, por cierto, es tremenda. Se trata de dos jóvenes que están pintando en una pared la bandera de España juntos. Causó sensación el hecho de que el texto en gallego estaba mal escrito y en vasco ni siquiera se entendía, parecía sacado de un traductor de Internet. Pero a mí, por tocarme más de cerca quizá y no entender ni papa de vasco me ha hecho explotar el cartel en catalán y el cartel en valenciano ¿dos distintos? Sí señor, pues este partido defiende que son lenguas distintas:

El cartel en catalán

El cartel en valenciano
Si encuentras la diferencia en menos de un minuto tienes premio. Si hijo, sí. Dos lenguas diferenciadas básicamente en un verbo. Un verbo que es tan válido en catalán como en valenciano. Acudir y venir ("Acudix o acudeix i vine"). Pero hay que diferenciar, porque somos ¿de derechas? No creo, ni tan solo eso tiene sentido, en mi opinión ser de derechas no implica básicamente ser incoherente y absurdo en general.
Una vez oí, mientras trabajaba en una televisión, a un político de Unió Valenciana decir que el valenciano es una lengua que existía mucho antes que el catalán, y que se hablaba ya antes de la reconquista entre la población musulmana. Es más, algunos dicen tener documentos que lo demuestran pero que nunca han presentado en público. Pero ya hablaremos de eso, que da para mucho.
Basta ya de tonterías. Si me tiene que gobernar alguien que sea coherente con la realidad, aunque me guste más o menos como la adapte a su ideología. Si te la suda el catalán y vasco, escribe tu cartel en castellano y punto.
Y para colmo el partido que nos representa. Ese gobierno tan de izquierdas, tan democrático y tan pacifista, decide vengarse de la izquierda vasca encerrando a los únicos que son capaces de mediar con terroristas. Con represión alimentas represión. Prohibir nunca funciona. Parece que nadie haya estudiado historia aquí. Mientras tanto, seguiremos comiendo bombas y mierdas de videos de juventudes aburridas, mas interesadas en ridiculizar que en aportar.
Me han saltado los plomos de tanta estupidez.